martes, marzo 08, 2005

alguien me diga dónde está la batería que me hace seguir días y días... no en mi cabeza, ni en mis ojos, ni en el cuello; tampoco en los brazos, en mi espalda o mis caderas; mucho menos en mis rodillas o en los pies... no la encuentro en ninguna parte y dudo de su existencia. concluyo, entonces, haber sido mi propia víctima: he de tener, aún no descubro dónde, un departamento de capacitación interna. •outsourcing, durante mucho tiempo hice outsourcing: creía en las comunidades nativas, en las casualidades, en rayuela, en cuba, en kundera y ´la ignorancia¨, en una presunta igualdad, en un proyecto de revista, en hacer lo que te gusta, en guitarras... •luego sucedió que puff! bailé, bailé y bailé, rebotando en las orillas de unos mapas los cuales depositáronme, para sacar cuentas, en esta eskina.•de aquel aterrizaje forzoso y complicado mareo, reconozco como producto una automatización extrema, fruto de un excelente coco-wash que hoy ha perdido utilidad y efecto.•creo no requerir tanta planeación estratégica en mi desayuno. me receto observación, lentos pasos y paseos, yo como compañía, lágrimas, risas, abrazos, música, imaginación, kilómetros...•si bien esto no se acaba hasta que se termine, quédame como anillo al dedo aquella décima que tiempo ha memorizé: ¨me juego el sol con un dado - pero es tan poco pedir - que no se atreve a salir - yo no soy afortunado. - vuelvo a jugar, he apostado - los ojos, nada se ve - sobre la mesa la fe - entre las manos tan poco - ¿me estaré volviendo loco? - estoy viviendo ¿de què?¨ (amén)•... y repito, inevitablemente, las palabras de g.belli que me dan de comer: ¨desde la mujer que soy - a veces me da por contemplar áquellas que pude haber sido...¨